CAMINO DE LOS VADOS II

Estoy terminando el curso y en estas fechas el trabajo se acumula; por ello, durante una temporada no podré visitaros con la frecuencia que quisiera y no sé si publicaré algo, como mucho alguna foto y poco más, hasta que acabe el curso a finales de mes.
Os dejo algunas fotos de la ruta de los vados de San Ciprián. Son flores, alguna no la he sabido identificar así que no pondré su nombre. Si alguno lo sabéis me gustaría que me lo dijerais, aunque creo que una es brezo y otra es saúco blanco, pero las florecillas blancas no lo sé.

Hasta pronto.

LA RUTA DE LOS VADOS

Para hacer la ruta de los vados hay que ir hasta San Ciprián de Sanabria, un pueblo poco conocido, pero que conserva la estructura tradicional de los pueblos sanabreses.

La ruta se inicia al lado de la iglesia, aunque hay otra variante que consiste en ir por el centro del pueblo. En este caso, cruzaremos la carretera y entramos en un pequeño sendero que discurre entre los huertos.

Cuando terminan los huertos, nos encontramos con un arroyo que una vez rebasado lo dejamos a la derecha e iniciamos la marcha por el camino.

Es una senda cómoda y se avanza con rapidez. Nos encontraremos con el arroyo que nos va a acompañar durante todo el recorrido y para ello debemos pasar por un pequeño puente.

Más adelante veremos una construcción muy especial: “un curmeneiro”.

Hay testimonios de que había osos por esta zona, en el año 1920 fue abatido uno en San Ciprián cerca de un colmenar, es de imaginar que fuera éste. De ahí la importancia de proteger con edificaciones de este tipo las colmenas.
El arbusto más abundante es el brezo y de sus flores elaboran las abejas una miel muy oscura, siendo quizás la menos dulce pero que es muy apreciada. En Sanabria se sigue elaborando esta miel de forma artesanal.

A partir de este lugar se inicia una ligera ascensión, abundan las rocas y es en este sitio donde se pueden ver “las rudeiras”. Por aquí subían y bajaban los habitantes de San Ciprián con sus carros de madera para transportar todo lo que el monte ofrecía.

En esta zona pudimos observar una víbora que al sentirnos se apartó del camino pero nos dio tiempo a observarla, aunque no a fotografiarla.
Ya nos vamos acercando a nuestro destino, la senda va paralela a un río que nos acompaña con su sonido.
A medida que nos vamos acercando podemos ver que se produce un cambio en la vegetación; hasta ahora predominaba el monte bajo con abundancia de escobas, brezo… pero comienzan a aparecer árboles como los abedules y  los serbales.

Hemos llegado nuestro destino en tres cuartos de hora aproximadamente y nos encontramos con un vado que cruza el río Barciniella. Descansamos un poco e iniciamos el camino de regreso.

A la altura del colmenar había un puente que una riada se llevo, cuando el río lleva poca agua se puede cruzar y regresar por otro camino que nos conduce al pueblo, en esta ocasión como bajaba con bastante agua optamos por volver por el mismo camino de ida.
Entre la ida y la vuelta se tarda hora y media aproximadamente, sin hacer grandes esfuerzos, por que la ruta es sencilla y se puede considerar de dificultad baja.
A continuación añado un vídeo de las cascadas.

SENDA RIBADELAGO – LAGUNA DE SOTILLO

Sobre esta ruta hice una entrada hace tiempo, donde está explicada de forma más detallada.
Se tarda unas dos horas de subida en llegar a la laguna de Sotillo y una hora y media en regresar.
Hacía bastante calor, pero iniciamos la subida y comprobamos que las últimas lluvias habían conseguido que el agua corriera en abundancia por los arroyos y regatos.
 

 En el recorrido encontramos apilada la madera cortada para el invierno de los vecinos de Ribadelago. 

Existe una costumbre en esta zona de Sanabria que consiste en que todos los años se divide en zonas el monte según el número de vecinos que necesiten leña para el invierno; una vez hechas las zonas se sortean entre los vecinos, por eso a cada zona se le llama “suerte”. Se cortan los robles que hay en la suerte pero dejando siempre algunos, que suelen estar marcados con alguna señal por los agentes forestales.
Se corta la leña en invierno y se deja preparada para que en verano, cuando los caminos estén secos, poderla traer para casa.


Dejamos la laguna de Carros a nuestra izquierda y continuamos la subida  hasta que dejamos atrás el bosque y nos encontramos con una zona más llana; desde aquí se puede ver una panorámica del lago de Sanabria.

Lago de Sanabria

Laguna de Carros  

Pero no todo son paisajes espectaculares, la mano del hombre deja su huella con los incendios, nos encontramos con una zona bastante grande a derecha e izquierda del camino con arbustos ennegrecidos; todavía se percibía el olor a quemado.

Menos mal que a pocos metros pudimos disfrutar de las cascadas de Sotillo así como una zona de monte bajo con el brezo en flor.

Cascadas de Sotillo    



Nos tomamos un descanso y cogimos agua en la Fuente de los Gallegos, está muy bien señalizada y gracias a este manantial pudimos llenar la botella de agua.

Fuente de los Gallegos

Todavía nos queda un tramo hasta la laguna, pero ahora caminamos por la parte alta de la sierra por un sendero que después de dos horas desde que comenzamos a andar nos lleva a nuestro destino.

La laguna de Sotillo


Regresamos por el mismo camino y reponemos fuerzas en la Fuente de los Gallegos e iniciamos el descenso.
Al regresar tomamos una senda diferente, mucho más empinada y con unos árboles de gran porte como este roble que parece mentira se pueda sujetar al suelo con sus raíces.

Ruta muy recomendable, especialmente en el mes de junio, cuando ya los robles tengan hoja y haya sombra. Hay una gran diversidad de vegetación: abedules, avellanos, serbales, fresnos, robles… 
Es desaconsejable realizarla en verano o cuando hace mucho calor porque es una subida muy sostenida y conviene estar físicamente muy bien, sino se hará interminable.
Los tiempos son orientativos, pero se puede considerar como una ruta algo dura, aunque en los carteles informativos la valoren como mediana. 
Conviene aplicar aquel dicho que dice que al comenzar a caminar hay que comenzar como un viejo para terminar como un niño.

PASEO DESDE BADILLA HASTA LA ERMITA DEL CASTILLO DE FARIZA

El jueves por la tarde programamos la ruta mencionada en el título.
Pertenece a una ruta de Gran Recorrido (GR) llamada la Senda del Duero que sigue el curso del río desde su nacimiento en los Picos de Urbión en Soria y termina en la desembocadura en Oporto. Fuimos por la tarde y hacía bastante calor pero con ánimo y agua iniciamos nuestra andadura.
Salimos de Badilla hacia el pueblo más cercano llamado Cozcurrita, la distancia entre ambos es de unos tres kilómetros aproximadamente y discurre paralelo al arroyo Mimbre.

 

 

El arroyo Mimbre a su paso por Badilla está seco, así que pensamos que iba a ser un paseo un poco decepcionante, ya que parecía que había llegado el estiaje, pero un poco más adelante comenzamos a ver agua en su cauce, a oír las ranas, los pájaros y ver a algún conejo despistado que disfrutaba de la tranquilidad de estos parajes.
El camino es amplio y se avanza con rapidez, no tiene desniveles; la única cuesta suave que hay nos la encontramos cerca de Cozurrita después de cruzar un puente que nos obliga a abandonar el curso del arroyo.
Tardamos unos cuarenta minutos en llegar a Cozcurrita, un pueblo pequeño, pero muy bonito, con casas de piedra y con una iglesia del siglo XIII muy bien conservada.
Tanto Badilla como Cozcurrita tienen poca población y además envejecida, pero se ven bastantes casas nuevas de gentes de estos lugares que regresan a sus pueblos a pasar las vacaciones y los fines de semana.
Cozcurrita tiene un bosque muy especial y es el enebral, es una rareza en el entorno, ya que el árbol más abundante es la encina pero aquí predomina el enebro. La señora Petra nos informó que Cozcurrita, gracias al enebral, tiene un aire muy sano, además nos contó que había una ruta por este bosque y que se podía llegar hasta un “asomadero” para disfrutar de las vistas que ofrece el Duero encajado en los Arribes.
A la derecha de la iglesia sigue la senda hasta ermita de la Virgen del Castillo que asoma en la lejanía, pero antes hay que caminar 1,6 kilómetros primero de bajada y luego de subida.
Nada más comenzar la bajada cambió el paisaje; ahora era un terreno abrupto, escarpado, y fuimos a dar a un arroyo que desagua en río Duero ya cercano y que los lugareños lo denominan la Rivera, en el pasado había varios molinos hoy derruidos.
 
Esta edificación son los restos de un molino, pero lo que nos llamó la atención fue que una enorme roca está incrustada en la casa y desde la distancia parecía la chimenea.
El paisaje de la Ribera es una maravilla predomina el verde de la vegetación propia de las riberas.
Había poca agua, pero la suficiente para oirla entre las piedras, en las pozas o cadozos o formando pequeñas cascadas.
Cruzada la ribera iniciamos la subida hacia la ermita que se encuentra ya bastante cerca. 
Y así después de una hora media aproximadamente llegamos a nuestro destino.
 
 
En esta ermita se celebra todos los años una romería en primavera conocida con el nombre de los Viriatos, juntándose las gentes de los pueblos del contorno, es de gran belleza y muy singular.  
Cerca de aquí está el mirador de las Barranqueras, donde pudimos observar el vuelo de aves y entre ellas un buitre despistado que nos obsequió con la elegancia de su vuelo.
Panorama que se puede observar desde este mirador:
Después de disfrutar de estas vistas tan maravillosas e impresionantes, emprendimos el regreso por el mismo camino.
El martes repetiremos el recorrido pero con unos 70 niños para que admiren y disfruten de un día en los Arribes del Duero.