PASEO DESDE BADILLA HASTA LA ERMITA DEL CASTILLO DE FARIZA

El jueves por la tarde programamos la ruta mencionada en el título.
Pertenece a una ruta de Gran Recorrido (GR) llamada la Senda del Duero que sigue el curso del río desde su nacimiento en los Picos de Urbión en Soria y termina en la desembocadura en Oporto. Fuimos por la tarde y hacía bastante calor pero con ánimo y agua iniciamos nuestra andadura.
Salimos de Badilla hacia el pueblo más cercano llamado Cozcurrita, la distancia entre ambos es de unos tres kilómetros aproximadamente y discurre paralelo al arroyo Mimbre.

 

 

El arroyo Mimbre a su paso por Badilla está seco, así que pensamos que iba a ser un paseo un poco decepcionante, ya que parecía que había llegado el estiaje, pero un poco más adelante comenzamos a ver agua en su cauce, a oír las ranas, los pájaros y ver a algún conejo despistado que disfrutaba de la tranquilidad de estos parajes.
El camino es amplio y se avanza con rapidez, no tiene desniveles; la única cuesta suave que hay nos la encontramos cerca de Cozurrita después de cruzar un puente que nos obliga a abandonar el curso del arroyo.
Tardamos unos cuarenta minutos en llegar a Cozcurrita, un pueblo pequeño, pero muy bonito, con casas de piedra y con una iglesia del siglo XIII muy bien conservada.
Tanto Badilla como Cozcurrita tienen poca población y además envejecida, pero se ven bastantes casas nuevas de gentes de estos lugares que regresan a sus pueblos a pasar las vacaciones y los fines de semana.
Cozcurrita tiene un bosque muy especial y es el enebral, es una rareza en el entorno, ya que el árbol más abundante es la encina pero aquí predomina el enebro. La señora Petra nos informó que Cozcurrita, gracias al enebral, tiene un aire muy sano, además nos contó que había una ruta por este bosque y que se podía llegar hasta un “asomadero” para disfrutar de las vistas que ofrece el Duero encajado en los Arribes.
A la derecha de la iglesia sigue la senda hasta ermita de la Virgen del Castillo que asoma en la lejanía, pero antes hay que caminar 1,6 kilómetros primero de bajada y luego de subida.
Nada más comenzar la bajada cambió el paisaje; ahora era un terreno abrupto, escarpado, y fuimos a dar a un arroyo que desagua en río Duero ya cercano y que los lugareños lo denominan la Rivera, en el pasado había varios molinos hoy derruidos.
 
Esta edificación son los restos de un molino, pero lo que nos llamó la atención fue que una enorme roca está incrustada en la casa y desde la distancia parecía la chimenea.
El paisaje de la Ribera es una maravilla predomina el verde de la vegetación propia de las riberas.
Había poca agua, pero la suficiente para oirla entre las piedras, en las pozas o cadozos o formando pequeñas cascadas.
Cruzada la ribera iniciamos la subida hacia la ermita que se encuentra ya bastante cerca. 
Y así después de una hora media aproximadamente llegamos a nuestro destino.
 
 
En esta ermita se celebra todos los años una romería en primavera conocida con el nombre de los Viriatos, juntándose las gentes de los pueblos del contorno, es de gran belleza y muy singular.  
Cerca de aquí está el mirador de las Barranqueras, donde pudimos observar el vuelo de aves y entre ellas un buitre despistado que nos obsequió con la elegancia de su vuelo.
Panorama que se puede observar desde este mirador:
Después de disfrutar de estas vistas tan maravillosas e impresionantes, emprendimos el regreso por el mismo camino.
El martes repetiremos el recorrido pero con unos 70 niños para que admiren y disfruten de un día en los Arribes del Duero.